Sobre China y otras lindezas

Todas las grandes civilizaciones, incluida la China, han basado su progreso en la observación. La constatación, en la inmensidad del universo, de que no había nadie parecido a nosotros a una distancia razonable, llevó probablemente a la asunción de que era imposible que la frágil vida humana, no estuviera gobernada, o de alguna manera influenciada, por las leyes que rigen los poderosos planetas y las estrellas del firmamento. El conocimiento de esas leyes, obtenidas por la observación de la cúpula celestial, y su coincidencia con fenómenos terrenales, dio lugar a presagios de toda índole. Por ello, egipcios, griegos, hindúes, chinos, para dar mayor credibilidad al presagio, se embarcaron en un largo proceso de “cientificación” del mismo, originando la astrología, en primer lugar, y andando el tiempo, la astronomía, que convirtieron en saberes punta en sus respectivas épocas y culturas.

Este proceso fue muy similar, si no fue el mismo, al proceso de racionalización del mito. A medida que si iban obteniendo datos que desmentían las fabulosas historias con las que los dioses y diosas, de mitologías de distintas geografías, intentaban explicar el nacimiento del mundo, las puestas de sol, o el horizonte plano de los océanos, se produce la transición del pensamiento mítico al pensamiento racional.

Por mucho que hayamos avanzado, es difícil sustraerse a la fascinación y conocimientos evocadores, propios de los grandes mitos, tanto de Oriente como de Occidente. Así es recurrente explicarse tanto a través de Zeus, como de Pangu (盤古), el ser mitológico chino, de cuyo nacimiento a partir de un huevo cósmico, se formó la Tierra. A este último se refiere el poema Genesis, del premiado poeta chino, Kit Fan (As Slow As Possible, 2018, Arc Publications):

In the beginning there was
nothing.
2 And the sky and the land were
muddled like an unhatched egg.
3 And Panggu lived in the egg.
4 And in darkness he lived, for
eighteen thousand years.
5 And slowly the sky and the land
divided.
6 And the place that was clouded
became the sky.
7 And the place that was cloudless
became the land…

El arte de predecir el futuro

El arte de predecir el futuro individual a través de horóscopos sólo comenzó a ser popular en China, a partir de que se introduce el budismo. Así, los primeros sutras traducidos al chino, que hablan de esta práctica, son del siglo III de nuestra era. La razón de ello es que el budismo es más proclive a la iluminación individual de lo que lo era el confucionismo, cuyo foco era el grupo, y más en concreto, quien gobernaba el grupo, el emperador.

Se consideraba que todos los aspectos de la vida de los pueblos y los actos oficiales de los gobernantes dependían de “the accumulation of portents: celestial, metereological, and seismological phenomena, including supernovae, planetary conjunctions, comets, hailstorms, earthquakes, and their empirical correlation with events”, como señaló el gran historiador de la ciencia japonés, Shigeru Nayama.

Existía, en todas partes, un monopolio regio e imperial de los calendarios. No muy diferente a lo que ocurre hoy en día. No hay que olvidar que prevalecía la creencia de que los astros otorgaban un conocimiento divino, del que vulgo carecía. Regarding China in particular, portents (what the encyclopedists called “irregularities of nature”) where interpreted to indicate whether or not a ruler was in conformity with heaven. Hence portents held the highest political consequences and hence also the imperial monopoly on the issuance of calendars –remarked the sinologist, Endymion Willkinson.

 

monje

Superstición o ciencia

Es fácil pensar que la astrología del presagio (portent astrology) es pura superstición, y que pertenece a un pre-estadio del pensamiento lógico. Pero no es enteramente cierto. Es preciso notar que muchas civilizaciones antiguas observaron que la luna tenía un efecto en las mareas, aunque desconocieran la ley de la gravedad. En efecto, todos hemos caído en la cuenta de que cada vez que saltamos, volvemos a caer al suelo. Esto se debe a que la gravedad de la Tierra nos atrae hacia ella.

La Luna también tiene su propia gravedad, con la que atrae a los océanos hacia ella. La atracción gravitatoria que la luna ejerce sobre nosotros es bastante más débil que la que ejerce la Tierra, por lo que no la sentimos, y caemos irremediablemente al suelo al saltar. No obstante, sí podemos percibir el efecto de la luna en los océanos, pues éstos son atraídos por su fuerza gravitatoria, produciendo una marea alta, en el lado de la Tierra más cercano a la luna. Ambos efectos de la ley de la gravedad fueron conocidos por los antiguos de Este y Oeste, aunque no se conociera completamente dicha ley, hasta la llegada de Newton, y más tarde Einstein.

Al igual que se consiguió una óptima navegación, observando las mareas, también se observó que había épocas mejores para cosechar, porque se preveían ciertas lluvias, y se evitaban ciertos vientos. No todo eran supersticiones de en qué época era mejor contraer matrimonio.

El calendario tradicional chino

China usa, al igual que Occidente y el resto del mundo, el calendario gregoriano, desde que Sun Yatsen lo instaurara en 1912. Debe su nombre, a que quien lo introdujo fue el Papa Gregorio XIII en 1582. Este calendario sustituía al calendario juliano, implantado por Julio César en el 46 a. d. c. , que a su vez reemplazaba al calendario egipcio. Lo que aportaba de nuevo el calendario gregoriano es que corregía los 11 minutos y 14 segundos de más, que tenía el año juliano, y que provocaba un desajuste en el calendario litúrgico. Era indispensable que hubiese una concordancia exacta entre el calendario civil y el litúrgico. ¡Nadie podía permitirse perderse una misa!

El calendario tradicional chino, conocido como calendario agrícola (农历; Nónglì) se sigue manteniendo, no obstante, para marcar ciertas festividades, como el año nuevo chino. Esta festividad se celebra en muchos países del Sudeste asiático, sin olvidarnos de que últimamente también se celebra en Europa y Norteamérica. Mucho tiempo ha pasado, pero el calendario sigue siendo política.

El año del buey

Según la astrología china, y otras astrologías, el destino de una persona está directamente relacionado con la posición de los planetas, en el momento de su nacimiento. Los astrólogos chinos, observando la órbita de Júpiter alrededor del sol, la dividieron en 12 secciones, correspondientes a 12 años, nombrados cada uno con el nombre de un animal.

Muchos creen ver grandes diferencias entre el zodiaco chino, y el que se usa en Occidente, que data de la época de los babilonios, aunque usemos la denominación griega (ζῳδιακός κύκλος: cycle of animals). Se insiste en que este último está basado en constelaciones, en vez de en la órbita de Júpiter; en que los griegos ponían atención a los meses, y no a los años, como los chinos; y en que no todos los signos del zodíaco occidental están asociados a animales, como sí lo está el chino. En mi opinión, se trata más de matices que de diferencias.

2021 es el año del buey, tras haber pasado un increíble año de la rata. El buey es el segundo animal de ese ciclo de 12 años. Cuenta la leyenda, que El Emperador de Jade, inventor del Horóscopo, invitó a los animales a un opíparo banquete, y estableció una rigurosa régle d´étiquette. Los primeros serían los primeros, por riguroso orden de llegada. La rata, siempre astuta, le había pedido al buey que la llevara. Cuando estaban a punto de llegar, la rata puso pie en tierra, y se adelantó al buey.

new year

Pistas para el 2021

Como todo horóscopo que se precie, el chino también da una serie de pautas, que ejercerán su influencia en las vidas personales y los acontecimientos terrenales. Estas pautas provienen del comportamiento del buey, al que usan como metáfora. Así que conviene saber:

Primero, que en la cultura popular china el buey es considerado un animal positivo, porque siempre ayudó en los cultivos, en vez de robarlos, como hacía la rata. En principio, presagios optimistas.

Segundo, que el buey es honrado, serio, y trabajador. Por ello, nos espera un año laborioso. Atención –dicen las malas lenguas– que el buey se enfada con el que se escaquea.

Tercero, por si alguien tiene relaciones con los nacidos en el año del buey, ha de saber, que no se rinden a los designios del destino, y lucharán lenta, pero letalmente, por conseguir lo que quieren. Sus signos más compatibles son la rata, la serpiente, y el gallo, y los menos, la cabra, el caballo, y el perro. ¡Cuidadito!

Cuarto. El año en que una persona nace, conocido como ben ming nian (本命年), no es un buen año. Así que si naciste en el año del buey, no tendrás un buen año, como le ocurre a todos y cada uno de nosotros, cuando llega el año de nuestro nacimiento cada 12 años. Evita el 1 y el 4, tus números de la suerte normalmente.

Quinto. Parece una broma, pero en cuanto se habla de salud, el buey es un referente. Bufa libre en los campos, y tira fuerte del arado. Esperemos que embista con toda su fuerza a esta pandemia y la haga desaparecer.

Por último, cabe señalar que si no te fías de los bueyes del zodíaco chino, puedes probar suerte con los del zodiaco griego. Pero siempre teniendo en cuenta, que los fabulosos griegos, se lo inventaron todo, obligando continuamente a los romanos a aterrizar todas sus celestiales elucubraciones. De ahí, el jocoso dicho latino Primum panem, deinde philosophari (primero comer, después filosofar), otra versión del clásico de Horacio Carpe diem. Apro

Despiciendo suspicio («By looking down I see upward») and Suspiciendo despicio («By looking up I see downward»).