Sobre China y otras lindezas
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Nos echará una mano el cerdo? Feliz Año Nuevo Chino

Por | China, Otros géneros

Como saben, el Zodiaco chino, también conocido como Sheng Xiao (生肖), se basa en un ciclo de 12 años. Cada año de ese ciclo está relacionado con el signo de un animal. Los signos son la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro, y finalmente el cerdo. Todo se calcula según el calendario lunar chino. Puesto que el próximo año es el año del cerdo, cada uno de nosotros debemos de averiguar cuál es la relación de nuestro propio signo animal chino, la serpiente en mi caso, con el cerdo, para podernos hacer una idea de cómo será nuestra vida este año. Parece que el efecto beneficioso del cerdo se traducirá en más salario para mi, y en algo más de suerte en cualquier nueva iniciativa que yo emprenda. ¿De verdad tendré una racha de suerte? Demos una ojeada con más detalle.

Supongo que llevar una vida puede ser muy asimilable a escribir una novela. En teoría, uno tiene un montón de páginas en blanco, o un montón de vida. Los que consiguen escribir esas novelas, o tener eso que se llama éxito en la vida, siempre hablan de que es muy fácil y de que es sólo cuestión de ponerse a ello. También dan la impresión de que siempre apuntan a un Norte, y de que todo lo que hacen tiene, o ha tenido, un objetivo, una razón !Qué carajo! Les echará el cerdo, o cualquiera de los otros animales del zodiaco chino, una mano?

Bueno, pues debo decir que tengo un sentido de la desorientación extraordinario, y que siempre que me dirijo a algún sitio, ya sea andando, en moto o en avión, creo estar yendo hacia el Norte, aunque esté yendo hacia el Sur. Por más que he intentado entenderlo, no lo he entendido, y hasta donde he llegado es a sospechar que habiendo nacido en Bruselas, pero de madre canaria y de padre ecuatoriano, el origen familiar Sur, o lo que podría llamarse “factor Sur”, me habría desnortado de tal manera que no me deja enterarme de nada, ni siquiera de dónde está el centro. Así están las cosas, sin entrar en si tengo preferencias nórdicas, debido a complejos sureños, o es debido a una cuestión de desarrollo y demás… ¡Dudo de que el cerdo me pueda orientar!!!

Si cada lugar es su centro, cada vida no lo es menos. Con lugares y vidas sucede, no obstante, como con los mapas. Su centralidad es relativa. Depende del país en el que se compren. Si estás en China, el mapa desarrolla su centro a partir de ahí, y si estás en Mali, tres cuartos de lo mismo. Se puede decir que tenemos la perspectiva de un mosquito. ¿Pues qué son nuestras vidas y lugares en el espacio? Cuando hablamos de vida entonces, no ya de una auto-vida, de qué estamos hablando?

Ahondemos un poco más. Imagino un gran Google-Bio acercando su lente a las diferentes vidas. Vistas unas detrás de otras, como cuando lo hacemos sobre los países con Google Earth, todas las vidas se parecen y las diferencias son una simple cuestión de detalles, y los detalles, aún siendo centrales para quien los contempla, son tan ligeros, tan poca cosa, amplían tan poco la perspectiva del mosquito, que uno casi sin querer se topa con el límite, con esa insoportable levedad del ser. Lo digo así, porque este vivre à l´essai, este vivir de prueba que nos ocupa, parece tan irreal que podríamos vivir una cosa, y también su contraria, sin mayor menoscabo de nuestra existencia. “Di, no hacemos nada bien?”, dice Goethe en algún momento. Mucho me temo que no, que no hacemos nada bien, y peor aún, que además tenemos muy poco margen de maniobra. ¡Qué mala suerte tenemos, mi querido cerdo!

ALGUNOS DETALLES

Parecerá una tontería, pero el día que me dieron mi nombre chino fue un gran día. No por ese día, en el que realmente no me daría cuenta del hecho, sino por todo lo que significó después. Cuando las cosas no tenían nombre, indudablemente existían, aunque creo que de una manera diferente. Diría que poseían una existencia disminuida. Del mismo modo, cuando me llamaron Tang Menglong (唐梦), me dio la impresión de que volvía a adquirir plena existencia, pues de alguna manera se me reconocía con ese bautizo otra manera de estar en el mundo, y que quizás reflejara cómo había ido cambiando a lo largo de los años, o ni siquiera eso, sino que servía para confirmar cómo había sido siempre. Es aquí donde me entran las dudas, y donde volviendo a nuestras ovejas, nunca sé que parte decidimos. Probablemente ninguna.

En China, por la tremenda singularidad de su escritura y debido a que la lengua está plagada de palabras homófonas, es súmamente importante qué caracteres se escogen para nombrar. Sirva a modo de ejemplo que (meng: soñar) podría haberse escrito (meng), que es el primer mes de una temporada, también “hermano mayor”, pero sobre todo el primer caracter del nombre del prestigioso filósofo 孟子 (Mengzi, o Mencio para nosotros). El hecho de que mi profesora escogiera el carácter que se refiere al mundo de los sueños le otorga a mi nombre un sesgo soñador e idealista que de otra manera no tendría. Por otra parte, el carácter (Tang), que sería mi nuevo apellido, se refiere a la Dinastía Tang (618-907 d.c.), que está considerada la más esplendorosa de las dinastías chinas; y el tercer caracter (long) significa “dragón”, uno delos símbolos de China. Todo esto, unido a que esos tres caracteres tienen en la fonética china una sonoridad muy apreciada, hace que cuando digo mi nombre siempre reciba algún cumplido por ser el dragón que suena con la dinastía Tang.

will the pig give us a hand

Sin embargo, como todo no puede ser redondo,últimamente se ha hecho muy popular en China un helado que se llama Menglong (), así que muchas veces me dicen “!ah, como el helado!”, en vez de como el escritor de la dinastía Ming, Feng Menglong ( ,1574-1645)! En fin, qué se leva a hacer! En la foto se puede apreciar de qué estoy hablando!!!

Además, amigos españoles, al oír mi nombre chino Menglong, fácilmente lo relacionan con melón, y eso es al final lo que queda, que soy un poco melón, que por otra parte, seguramente no está muy lejos de la realidad. Estoy seguro de que nunca decidí llegar hasta este estado. C´est la vie. ¿Querido cerdo, seguro que todavía me puedes echar una mano?

 

 

John Ruskin

John Ruskin (El Napoleón de Brantwood)

Por | China, Otros géneros

En Octubre 2018 estuve en las oficinas de Financial Times con Andrew Hill, Editor de Management de FT. Me habló entonces con mucho entusiasmo de la publicación a principios de 2019 de su libro Ruskinland: How John Ruskin shapes our world . Tengo que decir que su entusiasmo despertó en mi mucho interés por la figura de John Ruskin. El resultado fue que al día siguiente me compré una copia de Unto this Last. Aquí unas ideas, mientras espero mi copia de Ruskiland…

Dos motivos han desencadenado la reedición de Unto this last del crítico, sociólogo, y artista británico, John Ruskin. El primero, es el indudable valor de sus ideas, especialmente a la luz de la crisis financiera de 2008, pues no dejaba de insistir en lo que denominaba “Provide for the nation”, una suerte de pensar en la patria; o en la importancia de la colaboración en los negocios modernos, sin mencionar el ineludible “be honest”, la honradez como fundamento de toda actividad económica. El segundo motivo, es más oportunista, pero también cuenta. El 8 de febrero será el bicentenario del nacimiento de Ruskin. Por lo que habrá un poco de movimiento en torno a su figura. !No está mal saber las cosas que están pasando ahí fuera y estar conectado!

No se pierdan la introducción de Andrew Hill. También es bueno saber, que este libro cambió la vida de Gandhi por completo, cuando lo leyó viviendo en Sudáfrica, antes de iniciar su movimiento de independencia en la India.

Unto This Last fue traducido al chino en 2011 como给这最后来的 por Foreign Language Teaching and Research Press.

portadas John-Ruskin

comimos y bebimos

Un libro para la compañía

Por | Literatura, Otros géneros

Me gusta comer, beber, fumar, pero me gusta mucho. Está claro que en esas cosas ya está incluido el conversar, discutir, reír, y un largo etcétera, así que lo único que puedo añadir y recalcar es que me gusta hacer todo eso en compañía. Por decir, no me gusta ir solo, ni al baño, aunque lo hago, como tantas cosas, por no avivar el qué dirán.

Leonor dice que no tiene mérito que yo estudie todas esas lenguas chino, japonés, porque simplemente me gusta, y lo que gusta, se hace sin esfuerzo. Yo le digo que no, que lo que me gusta es fumar, beber, y esas cosas, y que lo del estudiar lo hago por no echarme a perder, y con un esfuerzo pero que del carajo. En fin, en esas andamos ella y yo. Es preciso aclarar que Leonor es mi suegra.

Pues bien, sobre esta fiesta del comer, bueno, y del vivir en general, he leído Comimos y bebimos, subtitulado Notas de cocina y vida, último libro de Ignacio Peyró publicado por Libros del Asteroide.

Creo que lo mejor que se puede decir de él es que es un libro para la compañía, porque tras cada página, a mi por lo menos, me da ganas de comentar con alguien, descorchando una botella, y probando algún manjar. No diré más, y les dejo con un pequeño fragmento, que creo que va en contra de esta era de runners y vigorexia…

More maiorum

A Montaigne la gula no le permitía ni hablar en la mesa, y el doctor Johnson comía tan en trance que le entraban sudores y se le marcaban las venas de la frente. Y luego aquí andamos nosotros, preocupados por si pedir o no un poco de queso. (Pág. 163).

P.S.: Lo que para un escritor es un halago, para mi no lo es. Ignacio, eres casi mejor en libro que en persona. Lo mismo que diría de Pedro Letai!!!

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