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Sobre China y otras lindezas
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Trump y Xi se encuentra en Pekín. Musk, Cook y Jensen dan lustre economico a Taiwán, Melania, Rubio y Hegseth.

Estar en China, cuando está Trump es estar en China de otra manera. Es como estar cerca de la escena del crimen. Hay una conexión especial. Hacía mucho tiempo, además, que un presidente americano no visitaba al País del Centro. Fue el propio Trump, en su primera legislatura, el último en hacerlo. Y fue él, quien inició la guerra comercial, que luego continuaría Biden.

En aquel entonces, se popularizó en las redes chinas Chuan Jianguo (传建国), un juego de palabras que hacía referencia al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de una manera humorística. “Chuan” (), aunque nos duela, suena similar a oídos chinos a «Trump», y “Jianguo” (建国) significa literalmente «construir un país» o «fundar una nación,» y se usa en nombres chinos de manera patriótica.

En conjunto, “Chuan Jianguo” se interpreta como un nombre satírico que alude a Trump y a su retórica sobre «hacer grande a Estados Unidos nuevamente.» Es un ejemplo de cómo en China a veces se emplean apodos creativos o humorísticos para referirse a figuras internacionales.

Toma de tierra

Mucho han cambiado las cosas desde aquella visita. Las posiciones se han agriado de parte y parte, y el cielo protector del más clásico nacionalismo se ha adueñado del discurso, no solo de los más altos mandatarios, sino también del pueblo más llano. Ahora, todo el mundo quiere ser grande, y enarbola a diestro y siniestro sus grandiosas pretensiones, despreciando la toma de tierra, esa que permite, ya se sabe, evitar daños a personas y equipos, al desviar las corrientes eléctricas peligrosas precisamente hacia tierra.


La película

Todos lo saben. En Un americano en Paris, Minnelli enredó la trama todo lo que pudo porque sabía que solo un mago como él podría salir airoso de tal envite. En esta nueva versión de la película, de diferente localización y de cuyo rodaje somos todos testigos, no terminamos de ver cómo encajan cada uno de los giros de guión, a saber, aranceles por doquier, prohibiciones de exportar tierras raras, conflictos o guerras en Rusia, en Venezuela y en Irán, sin olvidar para Taiwán ciertas Orchestral Manoeuvers in the Dark, todo por decir que los actores principales nos guían por el filme pero sin darnos mucha idea de hacia donde nos dirigimos.

Para quienes no se acuerden, el 8 del 2008 a las 8:08 p.m, hora local de Pekín, dieron comienzo los Juegos Olímpicos de China, para que quedase bien claro que el 8 es el numero chino de los buenos augurios. Del mismo modo, ha querido Trump subirse a la estela fortunosa de este dígito, asomando por primera vez su rostro precisamente a las 08:08 de la tarde pekinesa. Eso sí, un 13 de mayo. No todo puede ser igual, cuando se quiere ser grande otra vez.

Objetivos

Se comenta, se dice, que la visita tiene un claro carácter económico de parte americana, y que para eso ha venido su presidente escoltado de Musk, Cook, Jensen & Co., sin olvidar que le pedirá también a su supuesto rival y homólogo chino, la mano para Irán, que le han negado sus también supuestos aliados.

Se comenta, se dice, que Xi, pedirá por su parte lo que no está en los escritos con respecto a Taiwán, como que el americano detenga la venta de 11.000 millones de dólares en armamento a isla Formosa, aprobados por su Congreso el pasado noviembre, y como que reformule su lenguaje, cuando se dirija a ella. Ni más ni menos, si el americano quiere que le siga comprando las 3 bes (de beef, beans y Boeings, de estos últimos, una buena partida, 500!).

A nadie se le va a descubrir que todo está enredado. Veremos lo que da de sí este todavía por rodar Un americano en Pekín!!

Originalmente publicado en el periódico ecuatoriano El Comercio.

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