Sobre China y otras lindezas

La vida no es esa cosa que queremos que sea. Por eso se nos va tan a menudo de las manos, y por eso la historia de cada vida se reduce a una tensión entre las ganas de hacer lo que uno quiere y una combinación de circunstancias decididas a apartarnos de, digamos, nuestro sueño. No hace falta recalcar que esta tensión produce mucha frustración. Puesta así, la vida tiende a ser más un proceso de descomposición –como escribió Fitzgerald– que otra cosa. Como en un gran combate, lo que cobra realmente importancia, entonces, es cómo puede uno mantenerse en pie, mientras encaja los pequeños y grandes golpes. En ese cómo, hay ahí una especie de progreso en la educación, ya se trate del progreso de un candidato para el título de los pesos pesados, o del progreso de uno mismo en las cosas de la vida, que siempre me ha interesado (Será por eso que me gusta tanto el proverbio chino 活到老, 学到老 huó dào lǎo, xué dào lǎo, literalmente, vivir hasta viejo, aprender hasta viejo.)

Hace mucho tiempo, de alguna manera ya consciente de los golpes que me vendrían, pensé en un pequeño artilugio –las cosas pequeñas a veces son fundamentales– para combatir la frustración, el mal humor, o algún estado de debilidad, en el que cayera, debido a uno de esos golpes de la vida. El artilugio es apenas una lista de 10 platos, o cosas deliciosas, entre las que poder elegir, para que me devolvieran las ganas de vivir, o esa energía que a veces huye de nosotros, tras encajar un golpe. No he completado todavía la lista. Además, una mujer me dijo una vez “Yo te daré tu plato favorito”. No dijo mucho más, porque parece ser que en un período de su vida adquirió el hábito de no hacerlo, de reservarse, y convirtió dicho hábito en una especie de norma de educación, como cuando uno deja una minucia en el plato, para mostrar al anfitrión que la comida ha sido abundante. ¡Oh les femmes!

 

 

Más abajo tienes la lista, que no tiene ningún orden de prioridad, pues cada cosa tiene su momento:

Dazhaxie (大闸蟹), es un cangrejo de río de Shanghai, que sólo se puede comer de final de septiembre a noviembre.
Chayedan (茶葉蛋) o huevos cocidos con hojas de té negro, especias, y salsa de soja.
Toro (とろen hiragana, o bien トロ en katana), la parte más sebosa y deliciosa del atún.
Caviar, que no creo que necesite ninguna explicación.
– La morcilla de León, picante, para untar en el pan.
– Los Escamoles mejicanos, esas increíbles larvas.
– El Jamón ibérico, como el caviar, sin explicación.
– El jugo de Açaí

Como habrás visto, la lista no está completa, y no tiene por qué contener tan solo diez cosas. Nos gusta hacer listas de diez cosas simplemente por nuestro hábito de redondear, que esuna suerte de cinturón de seguridad contra nuestra propia soledad, o frustración. Por cierto, otra femme, francesa por supuesto, dice que no olvide Le Champagne!!!

 

 

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